martes, 12 de noviembre de 2013

Pintores Surrealistas Vanguardistas

Mis dos famosos artistas preferidos de la pintura surrealista vanguardista fueron Salvador Dalí (1904) y René Magritte (1989). A continuación os explicaré su biografía resumida con algunas de sus obras:

- Salvador Dalí:

Genial artista catalán, uno de los máximos exponentes del surrealismo que desarrolló en multitud de facetas: pintura, grabado, orfebrería y decoración. Como buen “catalán universal” difundió sus ideas por medio mundo, manteniendo sin embargo un profundo apego a su tierra natal.
Su obra se ha relacionado con frecuencia con el subconsciente y el psicoanálisis ya que acostumbraba a plasmar en ella sus obsesiones.



Eugenio Salvador Dalí i Doménech nace en Figueras en 1904. Pintor y escultor, se integra en el grupo de poetas y artistas conocido posteriormente por la generación del 27. La pintura de sus primeros años, el Manifiesto Amarillo (1928), sus artículos y sus conferencias (1930) provocaron reacciones violentas. Residiendo en París desde las postrimerías de los años veinte, se convirtió en la figura más brillante del surrealismo pictórico. Fue en Paris que conoció a la mujer de Paul Eluard, Gala Helena D.Diakonova, con quien se casó.
En 1939 se traslada a los EEUU, alternando sus estancias en Portlligat, cuyo paisaje se convirtió en el motivo principal de su obra. Fué expulsado del surrealismo acusado de fascista, por André Breton. A su regreso a España en 1948 siguió, según él, la tradición espiritual de Zurbarán, Murillo, Valdés Leal y los grandes místicos de la literatura castellana.
Su pintura, que parte del noucentismo y pasa por una etapa cubista, responde a lo que él denomina actividad paranoico-crítica y se caracteriza por la representación, influida por la pintura metafísica, de escenas oníricas realizadas con una extraordinaria minuciosidad técnica: “La persistencia de la memoria (1931)” con sus relojes blandos, “Presagio de la Guerra Civil” (1936), diversas variaciones sobre “El ángelus” de Millet, etc.
Después de una estancia en Italia, tras la guerra civil española (1936-1939), aborda temas religiosos, históricos y alegóricos: “Las tentaciones de San Antonio”(1947), “La Madona de Portlligat” (1950), “Descubrimiento de América por Cristóbal Colón” (1959), “La Batalla de Tetuán” (1962), etc.
Su interés por los efectos visuales lo lleva al uso de la holografía y a la realización de pinturas estereoscópicas como “La silla” (1975). Colabora en algunas películas: “Un chien andalou” (1929) y “La edad de oro” (1931) de Luis Buñuel, “Spellbound (Recuerda)” (1945) de Alfred Hitchcock. Creó la escenografía y los figurines de muchos ballets, y en teatro colabora con Visconti y con Luis Escobar.

Ilustra libros y diseña joyas, esculturas y objetos diversos. Entre sus libros destacan “The secret Life of Salvador Dalí “(1942), “Fifty Secrets of Magic Craftsmanship” (1948), “Journal d’un genie” (1954), “Le mythe tragique de l’Angelus de Millet” (1963). En 1974 se inaugura en Figueres su museo monográfico Teatre Museu Dalí. Tras la muerte de su esposa Gala en 1982, constituye la fundación Gala-Salvador Dalí que administra su legado.

En este vídeo de dos minutos se explica la vida de Dalí  rápidamente y se pueden ver algunas de sus obras:




Obras conocidas:
                                                        La persistencia de la memoria (1931)
                                                             

                               Niño Geopolítico Observando El Nacimiento del Hombre Nuevo (1937)
                             


   Construcción blanda con judías hervidas (Premonición de la Guerra Civil) (1936)


                                                            El gran masturbador (1929)



                                                       La tentación de San Antonio (1946)





- René Magritte





(Lessines, Bélgica, 1898 - Bruselas, 1967) Pintor belga. Durante un primer período la obra de Magritte estuvo fuertemente influida por la figura de De Chirico y por la atmósfera misteriosa de sus pinturas. Más tarde entró en contacto con la vanguardia parisina del momento, presidida por André Breton, y comenzó a desarrollar un surrealismo que iría evolucionando con los años hacia un estilo muy personal, cuyos símbolos giran con frecuencia alrededor de la relación entre el lenguaje y sus objetos.

Contrario ya al automatismo, su pintura se hizo reflexiva y minuciosa, y se caracterizó sobre todo por la asociación de elementos disímiles entre los que establece ingeniosas analogías o nexos insólitos y disparatados, pero convincentes dentro de la realidad pictórica. Así, sus referencias se van haciendo cada vez más intelectualizadas, hasta el punto de que muchas de sus obras deben leerse en relación con las tesis del estructuralismo. Son habituales en sus cuadros los juegos de duplicaciones, ausencias y representaciones dentro de representaciones.

Los cuadros de Magritte no son revelaciones oníricas ni jeroglíficos cuyo sentido hay que descifrar. Obras como Tiempo pasado (1939, Art Institute, Chicago) no ilustran nada en concreto, en ellas no hay nada más que la magia de una locomotora suspendida en una chimenea que actúa como túnel. Igualmente fantástica es la noche de oscuridad impenetrable que rodea una casa recortada contra un misteriosamente luminoso cielo en El imperio de la luz (1953-1954, Colección Peggy Guggenheim, Venecia). No hay otro enigma en Los amantes (1928, Colección privada, Nueva York) que el de sus rostros desconocidos aludiendo quizá a la imposibilidad de saber quién es el otro. Magritte manipula imágenes cotidianas como un juego con el que quiere devolvernos la frescura de la mirada.

En cuadros como Esto no es una pipa (1928) muestra el equívoco que subyace en la formulación de la pintura como representación de la realidad, y evidencia el décalage entre el lenguaje y la cosa que designa poniendo en cuestión la equivalencia entre la palabra y la imagen, y entre ésta y el objeto. La breve emoción de este descubrimiento es lo que Magritte nos ofrece como maravilloso, porque para la construcción de lo fantástico no hacen falta grandes alardes imaginativos, basta con la violación de las leyes que rigen el orden común poético de las cosas, con cuestionar la solidez de los principios, siempre convencionales y estereotipados, sobre los que construimos nuestra existencia cotidiana.


Magritte parodió además en ocasiones cuadros célebres, creando de los mismos una especie de versión surrealista. Un conocido ejemplo es Madame Récamier de David (1949, colección privada), en el que copió el conocido retrato de Jacques Louis David ubstituyendo a la señora por un ataúd colocado en su misma pose. Otros cuadros famosos suyos son La llave de los campos (1936), Los compañeros del miedo(1942) y El hijo del hombre 1964).


Obras conocidas:


                                                              El hijo del hombre (1964)


                                                                 El espejo falso (1935)


                                                               Los amantes (1928)


                                                                 Goloconda (1953)


                                                               Esto no es una pipa (1929)


                                                                                 El tiempo traspasado (1939)




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